Mochilero de Aventura

Viajes increibles, experiencias únicas

Veliko Tarnovo, en el corazón de Bulgaria


Dos días han sido más que suficiente para explorar el centro de Sofia y su excursión al monasterio, ahora seguimos ruta hacia un pueblo que me ha costado horrores aprenderme su nombre “Veliko Tarnovo” (con acento en la a, que sino no te entienden). Tomé un autobús que tardó 3 horas y media (20 lv). En este pueblo solo pararé una noche, pero se van a dar una serie se circunstancias muy curiosas. Para empezar me había puesto en contacto por vez primera a través de CouchSurfing con un chico. Pensé que vivía ahí pero después resultó que también estaba de viaje. Se llama Duy, de origen vietnamita pero vive en Marsella. Así que me estaba esperando en la estación de buses. Cuando llegué, muy amablemente enchufó su GPS y me guió hasta mi hostel (cosa que agradecí porque había olvidado el mapa y no tenía ni idea de como llegar). Y aquí se va a producir otro momento clave en la historia. Conforme vamos buscando el camino al hostel nos preguntan unos chicos que acaban de aparcar un coche si vamos al hostel, que ellos también lo están buscando – y sí claro, acompañarnos! Así que nos conocemos y empezamos a hablar, son australianos. Cosas de la vida, que siempre te sorprende, les comento que al día siguiente marcho a Burgas y me dicen que ellos también, que me llevan!! Toma moreno jajaja esa ha sido buena. Así que como veis la llegada a Veliko ha sido prometedora.

Me voy con Duy a comer y a ver el pueblo-ciudad. Gracias a Duy que me lo va a enseñar tipo guia turístico voy a conocer lo mejor del pueblo rápidamente. Veliko es raro, no es el típico sitio que llegas y en seguida lo percibes, lo entiendes y te situas. No. De entrada no me gustó nada, la llegada con el bus la hace por el casco nuevo y es feo, como una ciudad, yo me esperaba un pueblo y claro…pero una vez dentro, vas caminando a la parte más antigua, y rápidamente por arte de magia vas entrando en un pueblo con mucho sabor y personalidad. Está todo construido sobre tres grandes colinas, con casas colgantes, caminitos invisibles y empinados a modo de laberinto que conectan las distintas alturas, puentes, y una fortaleza con una muralla al estilo de la China que al parecer hizo de este pueblo la fortaleza más protegida de toda Europa. Aquí estuvo el rey de Bulgaria en sus años mozos.

Ahora si, poco a poco este sitio me va atrapando. Además empiezo a percibir que hay actividad, aquí pasan cosas, hay movimiento cultural, hasta veo un bar donde hacen jazz los sábados! (ni en Sofia lo había visto). Hablamos con un tipo inglés que se vino a vivir aquí y montó un bar…Mi impresión final es que es un sitio para quedarse un tiempo y poder descubrirlo de verdad, creo que puede ofrecer mucho.

Aprovecho para comentar que Bulgaria no es en este momento un destino turístico, aquí ves a pocos viajeros y a muchos menos turistas. Eso me gusta, pues sientes que vives de manera más auténtica cada lugar, pero al mismo tiempo todo es más difícil, pues pocos hablan inglés y te las tienes que apañar si o si.

Me despido haciendo mención a que incluso en sitios como este te puedes encontrar de golpe un hotel de corte sovietico horrible en medio de un acantilado precioso, y es que la historia es muy reciente.

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Esta entrada fue publicada en julio 28, 2013 por en Bulgaria y etiquetada con , .
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