Mochilero de Aventura

Viajes increibles, experiencias únicas

Sighisoara, la ciudad de Drácula y un cementerio fantasmagórico


Esta mañana he salido pronto de Brasov para ir a Sighisoara. El trayecto en tren ha sido de unas 2h30m para 80km de distancia. El trayecto nuevamente ha sido precioso, aunque esta vez en vez de montañas, el paisaje ha consistido en laderas y planicies llenas de vegetación y casas típicas muy antiguas. Me han dado ganas de bajarme en algunos de los pueblitos que había, algunos sin asfaltar si quiera.

La llegada a Sighisoara es muy tranquila (32.000 hab). Cada vez voy reduciendo más la población de los lugares que visito, y eso me gusta, pues el sabor rural y su silencio me transporta mejor a otra época de esta Transilvania.

La estación de trenes queda a un extremo, y caminando hacía el sur nos adentramos en el pueblo. Pero será cuando entremos en la ciudadela (o casco antiguo amurallado) cuando de verdad cobra otro sabor. Aquí se dice que nació Vlad Tepes (Drácula), y el entorno es digno de su leyenda. Casas tenebrosas, calles de piedra estrechas y empinadas, un campanario impresionante que siempre te vigila y todo rematado por un cementerio de una belleza fantasmagórica increíble. La casa que vigila el cementerio parece la de Hansel y Gretel.

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Ahora mismo de hecho me encuentro escribiendo en el cementerio. Es un lugar que de día invita a estar aquí, a reposar, a escuchar el canto de los gallos, a estar en contacto con los árboles y respirar su vibración. Por la noche debe ser otro cantar…

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Al llegar al Hostel nos conocemos varios chicos que llegamos a la vez, cada uno de un lugar. Un holandés, un finlandés y un noruego. Después de dar una vuelta juntos me voy con el holandés a buscar una reserva de robles que se encuentra a las afueras. Nos ponemos a caminar por una carretera secundaria que nos lleva a algunas casas de gypsies. El ambiente es muy rural, lleno de gallinas, ovejas y carromatos de caballos. Después de unos 3km nos damos la vuelta porque no encontramos nada. Entonces preguntamos a unas chicas, que no hablan ni papa de inglés, por la reserva, y nos acompañan a los pies de un mini sendero que sube por la montaña. Es muy empinado, lleno de barro y poco a poco hasta desaparece el sendero…pero ya es tarde para dar la vuelta. Estamos altos y la pendiente es muy fuerte. Decidimos subir…dudamos varias veces..se pone complicado…si nos resbalamos nos matamos mmmm…finalmente llegamos a la cima. Estamos muy altos. De golpe estabamos en un frondoso bosque alucinante. Claro, el problema es que no sabíamos que ya estabamos en la reserva. El caso es que ya estabamos ahí, pero estaba anocheciendo y ahora había que salir de ahí, y bajando por donde vinimos daba miedo. Entonces nos pusimos a caminar por el bosque, sin abandonar el borde de la montaña para no perdernos y seguir orientados hacia donde estaba el pueblo. Nuestra esperanza era poder llegar al pueblo de alguna manera sin tener que volver a bajar. De golpe oigo ruidos…habiamos estado hablando de los osos de Brasov…ayyy…y entonces veo saltando a un ciervo…menos mal joeeee jajaja.

Llega un momento en que tenemos que abandondar el borde de la montaña, y no queda más remedio que ir hacia el interior del bosque. No me gusta, la situación se va complicando, queda poca luz y nos podemos perder. Por otro lado el pueblo esta cerca, deberiamos encontrar la salida..

El terreno se vuelve pantanoso, ha llovido los últimos días y hay mucho barro. Por suerte empezamos a descender, cada vez más, y entonces comenzamos a oir muchos ladridos. Y el holandés tiene miedo a los perros, hacía unos días se enfrento a un grupo salvaje y casi le muerden. Yo le tranquilizo diciendole que si ladran están atados, que si van sueltos por el bosque no ladrarían (es lo que creo, pero como aparezcan los perros la hemos cagado). Parece que estamos encontrando la salida, hay un sendero que termina en el pueblo! Pero hay un perro muy cerca, ladridos fuertes, sendero muy estrecho…y yo animando al holandés…y entonces aparece un rottweiler con unas ganas de comer que no veas, yo solo busco la correa (si está suelto kaput), y sí!! Está atado..uf..pasamos al lado como podemos (y no caernos en el barro) y salimos al pueblo.

Menuda historieta, pero lo hemos pasado genial jajaja. Pero volveré…todavía me pasará algo más..

Al día siguiente decido alquilar una bici e ir a recorrer los pueblos de los alrededores. Es una Mountain Bike muy chula con un montón de marchas y hasta suspensión (en su momento me daba igual pero luego ha sido clave!). He ido hasta el pueblo llamado Apold que se encuentra a unos 14km, pasando de camino por Saes. El camino precioso, los paisajes tipo la comarca del señor de los anillos (hasta me he puesto a cantar la canción para animarme). Llegar a estos pueblos es toda una experiencia. Muy rurales, gente muy sencilla, señoras sentadas en las puertas, niños jugando en la calle (unos me han enseñado la piel de una serpiente muerta), gallinas, vacas, caballos, y muuucho silencio. Que maravilla. Me ha recordado mis años de juventud en mi pueblo de 200 hab, Villavellid.

Después de unas 3 horas vuelvo a Sighisoara, pero antes decido buscar de nuevo la reserva (ya me había informado de como llegar). Total, que cuando encuentro el verdadero camino de entrada descubro que es justamente por donde salimos corriendo el día anterior! Hay que joderse…

Después de pensármelo un rato me meto con la bici cuesta arriba por el sendero enfangado. De nuevo el perro (suspiro porque siga atado)…y después de un buen esfuerzo subo (a pie, con la bici al lado) un buen trecho. Ya estoy en el bosque, es una pasada. Me emociono cuando se pone llano, y me subo a la bici, pero hay mucho barro y me subo a un desnivel…entonces pierdo el equilibrio….ahhh ostia, me he caído del desnivel al barro…pero por suerte salvo unos arañazos en la pierna todo ok, pero si me ve alguien se descojona, porque la caída ha debido ser muy graciosa. Estoy un poco rato más y me vuelvo haciendo algo parecido a Mountain Bike (un punto la suspensión eh) muy despacito mientras desciendo por el barro…otra vez el perro…y de nuevo en el pueblo! Yeahhhh

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4 comentarios el “Sighisoara, la ciudad de Drácula y un cementerio fantasmagórico

  1. Laura Altaïr
    agosto 19, 2013

    Bueno…yo me caí con la bici aqui en Espana y tu alli. Fenomenal… jijiji

    • Quique
      septiembre 26, 2013

      Jajaja espero que no te hicieses nada…yo solo unos rasguños en la pierna, un bonito recuerdo del bosque

      • Marc
        octubre 27, 2013

        Hola,

        Soy Marcelo, soy rumano viviendo de 10 años en Madrid.
        Llegue de forma extraña a ti blog y seguí con la lectura..
        La verdad que incluso me reí con tu historia, muy graciosa.
        Yo nací en Brașov que es muy bonito y también conocí Sighișoara, pero de pequeño, aún así Rumanía tiene un montón de ciudades y pueblos preciosos que invitan a cualquiera a verlas y disfrutarlas.
        Algún día volveré hacer un camino por Rumanía!
        Te deseo mucha suerte y más viajes de este tipo!

        Un abrazo

      • Quique
        octubre 28, 2013

        Gracias Marcelo por tu comentario. Lo cierto es mi viaje por Rumanía ha sido inolvidable. Como puedes ver tengo muchos otros post de mi aventura en tu pais. Brasov me encantó, una ciudad preciosa con muy buen feeling para vivir. Aunque tengo que decir que fue en Bucovina donde me enamoré. Presiento que volveré algún día.

        Un abrazo amigo!

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Esta entrada fue publicada en julio 17, 2013 por en Rumanía y etiquetada con , , , , , , .
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